¿Cómo recuperar la confianza luego de quedar en blanco hablando en público?
“En mi mente solo pensaba que estaba repitiendo y que me temblaba la voz. Intenté seguir, pero no sabía qué decir. Sentí que era tan obvio que estaba perdida…”
* Este artículo es una adaptación de nuestro newsletter semanal, Exprésate, donde compartimos consejos, reflexiones y noticias para mejorar tu comunicación.
Te quería contar esto que pasó hace un tiempo. Durante el 4to Congreso de Atracción y Talento, organizado por la Red de Recursos Humanos, tuve el honor de ser la presentadora de la jornada presencial junto a Rodrigo González.
Se me ocurrieron muchas cosas sobre las que podía escribir, pero creo que la más valiosa es cómo logré sobreponerme después de que, al subirme al escenario por primera vez y comenzar a hablar…
me quedé en blanco.
Días antes | Hice todo lo que recomendamos en el Coaching Vocal: leí, ajusté y practiqué el guión. Hablé con el equipo y resolví todas las dudas que se me ocurrieron.
Jueves - 7:00 am | Llegué temprano al lugar, caminé el escenario, probé el sonido y ensayé junto a Rodrigo.
7:45 am | Desayuné, fui al baño, tomé café y agua. Hasta ese momento estaba bien. No diría que calmada, pero sí emocionada. Definitivamente no nerviosa.
8:00 am | Salí del auditorio y di una vuelta para ver los stands de la Expo. Saludé y conversé con algunas personas.
Viendo en retrospectiva, creo que aquí fue cuando empecé a ponerme un poco nerviosa. Una persona que me conoce como "la experta en oratoria" me dijo que seguro lo haría muy bien porque soy experta. Bromeando, le respondí que eso me ponía presión.
8:20 am | Hicieron el llamado para que los asistentes entraran al auditorio y la sala comenzó a llenarse. Yo estaba en el escenario y me sentía más agitada, pero aún bajo control.
8:25 am | Rodrigo y yo prendimos los micrófonos y nos pusimos en el centro del escenario. Él comenzó a hablar con soltura, con una voz potente y segura. Luego, me presentó y me hizo el pase.
Le agradecí, me volteé a ver al público y les agradecí por acompañarnos. Luego, les volví a dar la bienvenida y les volví a agradecer por estar ahí. Y en ese momento, me quedé en blanco.
En mi mente solo pensaba que estaba repitiendo y que me temblaba la voz. Intenté seguir, pero no sabía qué decir. Sentí que era tan obvio que estaba perdida, que paré y dije: "Ay… me puse nerviosa" y miré a Rodrigo (probablemente con ojos de pánico). El público se rió un poco.
Rodrigo también sonrió y dijo algo que no recuerdo. Respiré y logré aclararme un poco para continuar. Creo que dije todo lo importante, leí la presentación de las autoridades a las que debía agradecer e invité a una de ellas a dar sus palabras de bienvenida.
Cuando Rodrigo y yo nos fuimos al costado del escenario, yo estaba temblando y sudando. Lo único que quería era irme. Le susurré que estaba muy nerviosa y él simplemente me vio y me dijo: "Disfruta". Presentamos a dos autoridades más y, después, vino una charla larga (menos mal). Tuve tiempo de sentarme y procesar todo lo que estaba sintiendo.
Sentía miedo, frustración, decepción y culpa. Estaba agitada, sudando y con el corazón acelerado. Pensaba que esto no estaba a la altura de lo que normalmente puedo hacer. Respiré profundo varias veces, tomé agua y me concentré en calmarme.
Aún quedaba toda la mañana y tenía que seguir haciendo mi trabajo. No había opción más que seguir adelante.
Recordé las lecciones del Coaching Vocal: era clave que lograra parar la espiral de pensamientos negativos y concentrarme en lo que sé y en lo que puedo hacer.
Cuando volví a subir al escenario seguía temblando un poco, pero muy pronto se me pasó y pude conectarme con mi naturalidad típica. Una vez que pude conectar con mi esencia, todo fluyó, y como dijo Rodrigo, logré disfrutarlo.