Diversidad de pensamiento para una educación sin fronteras

ODS

“Soy una fiel creyente de que la educación juega un papel fundamental en la construcción de una sociedad próspera y de oportunidades.”


Por Lunín Pereda

Adolescentes de 12 a 18 años hablando de religión, inmigración, estatus socioeconómico y más, ¿te imaginas? Esto fue lo que evidencié en el programa de verano de Mosaic. A partir de actividades que les aportaban una perspectiva amplia de cada tema, les invitaban a formar su propio criterio y tomar responsabilidad de su rol en la sociedad.  Me pareció fascinante. 

A finales de junio, me invitaron a participar como ponente en un panel de inmigración. Así fue como conocí a Mosaic y su programa de verano para adolescentes. Éramos 8 inmigrantes contando nuestras historias, cómo fue empezar de cero en otro país y qué fue clave para forjar nuestro camino profesional. 

La variedad de historias me pareció interesante, los caminos que nos trajeron a este país fueron muy distintos, sin embargo, la forma de vivir la adaptación a esta nueva realidad se sintió similar. Me pude identificar con las experiencias de los otros ponentes. 

Al finalizar el panel, nos invitaron a cada uno a sentarnos en una mesa con los participantes y responder preguntas. Aquí es donde ocurrió gran parte de la magia. Los jóvenes pudieron conocer más de cada historia, tener perspectivas distintas de una misma experiencia, identificar cómo cada uno afrontó las dificultades, y más. Finalmente, se van a casa con un abanico de posibilidades, con un entendimiento amplio del proceso de migración y con la oportunidad de adaptar los aprendizajes a sus realidades.

Esta experiencia también tuvo un gran impacto en mí. Soy una fiel creyente de que la educación juega un papel fundamental en la construcción de una sociedad próspera y de oportunidades. Y esta actividad, me recordó justamente eso, pero en especial, lo necesario que se ha vuelto complementar el sistema educativo. 

En lo personal, considero que tenemos que pasar de una educación que invita a memorizar datos, por una que ofrezca distintas perspectivas, promueva la creatividad, curiosidad, y les permita a los estudiantes cuestionar y formar su propio criterio. Veamos cómo se inserta esto en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

El ODS 4 promueve una Educación de Calidad. Una de las metas que propone es de aquí a 2030, asegurar que todos los alumnos adquieran los conocimientos teóricos y prácticos necesarios (…) mediante la educación por los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una cultura de paz y no violencia, la ciudadanía mundial y la valoración de la diversidad cultural.

Programas complementarios a la educación, como el campamento de verano de Mosaic (Metrotown), nos permite dar pasos en esa dirección. Dando a los jóvenes espacios para la conversación sobre temas sociales clave que les permite conocer distintas realidades y, a través de ello, promover derechos, diversidad y una cultura de paz. 

El objetivo de Mosaic con este programa es estimular el diálogo y romper barreras. Esto lo hacen proveyendo herramientas para identificar los propios prejuicios y ayudando a los jóvenes delegados a reconocer sus privilegios, derechos y responsabilidades. Tocan temas como la inmigración, la religión, el estatus socioeconómico, entre otros, aportando distintas perspectivas y utilizando ejercicios prácticos que les permitan ponerse en las posiciones de otras personas y poner a prueba su capacidad resolutiva ante los distintos escenarios que se les plantean.

Al final, se espera que los delegados se conviertan en agentes de cambio y puedan continuar la conversación entre sus personas cercanas (familia, amigos, comunidad). No es sólo quedarse en la teoría es sobre empezar a tomar responsabilidad de tus decisiones y cómo afectan a tu comunidad.

La transición entre el estudiante y el adulto funcional puede ser retadora. En lo personal, siento que hay cosas del día a día que no se aprenden en un salón de clases, y quizás es ahí donde debamos contribuir para facilitarle el proceso a generaciones futuras. Ayudemos a generar espacios para tener esas conversaciones que se prestan para debate, porque ese es el pilar de la tolerancia.

Seremos tolerantes en la medida que derribemos los prejuicios propios y nos abramos a recibir respetuosamente a las personas que piensan y/o tienen creencias distintas a las nuestras. Y esto es clave para construir una sociedad próspera y de paz.

Yo vivo agradecida con los profesores y mentores que me enseñaron a cuestionar y a ir más allá de lo que se ve en la superficie. Sin duda, me han convertido en una persona más amable, curiosa, creativa y segura de mí misma. 

¿Qué tema te hubiese gustado a ti conversar cuando eras estudiante? El mío es, sin duda, finanzas personales.

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